El viernes 22 comenzó el Ekozinemaldia, y ese día nos enteramos de que asesinaron a la activista del MAB (Movimiento de personas Afectadas por Represas (MAB)) Dilma Ferreira, a su esposo y a otra persona. Hoy, la hemos recordado en la sesión de Ekozinemaldia en la Escuela de Ingeniería UPV-EHU en Donostia, en la sesión en el Koldo Mitxelena Kultur-gurenea y en Tolosa. También tuvimos presentes a las 5 personas que resultaron asesinadas en la lucha contra la minería en El Salvador, a Nicinha, a Berta y a todas las personas caidas en la defensa de Amalurra (Madre Tierra). Igualmente queremos mostrar nuestra solidaridad con sus familias y con el MAB y denunciamos este nuevo intento por acallar las voces de las personas afectadas y organizadas, y este intento de intimidación, y exigimos justicia.

Dilmaren erailketari buruzko  artikuloa Argian

El asesinato de Dilma Ferreira Silva y otras dos personas

Dilma Ferreira Silva, de 47 años, fue asesinada junto a su marido, Claudionor Costa da Silva, 42 años, y Hilton Lopes, de 38 años, amigo de la pareja. El crimen ocurrió en la propia casa de Dilma, en el asentamiento Salvador Allende, en la zona rural de Baião, de jueves a viernes (22/03/19). Dilma era afectada por la hidroeléctrica de Tucuruí e integraba la coordinación del Movimiento de personas Afectadas por Represas (MAB) en la región.


Según las informaciones recogidas en el local, alrededor de las 21 horas del jueves (21/03), llegaron cinco personas en tres motos en la casa de Dilma, donde funcionaba un pequeño comercio. Poco tiempo después, los vecinos escucharon música muy alta desde el lugar, que permaneció durante toda la noche, y hallaron extraño, pues no era hábito de la pareja.

Al día siguiente, por la mañana, el autobús escolar fue a buscar a Dilma, pues ella trabajaba como monitora en la escuela de la comunidad. Al llegar al lugar, encontraron la casa toda revuelta y los tres cuerpos. Ellos fueron atados, amordazados y, al parecer, muertos a golpes de arma blanca.

Aparentemente, ella fue torturada y después tuvo la garganta cortada. Aún no se sabe la motivación del crimen, pues, aunque el historial de amenazas en la región es considerable, el Movimiento no tenía noticias de que Dilma fuera específicamente amenazada. El área donde vivían fue conseguido mediante la ocupación, pero ya estaba regularizada por el INCRA. La policía trata el crimen como “ejecución”. Hasta la tarde de este sábado (23/03), más de 36 horas después de lo ocurrido, ningún sospechoso había sido arrestado.

El cuerpo de Dilma fue liberado por el Instituto Médico Legal el viernes a las 22h y trasladado a Maranhão. El velorio y sepultura ocurrió al final de la tarde de hoy, 23/03 en Monte Castelo (MA), ciudad de origen de la familia.

Militantes del MAB de varias regiones de Pará se desplazaron al lugar para acompañar las investigaciones y prestar solidaridad a los familiares, amigos y los líderes locales. El Movimiento también está articulando una reunión con el secretario de seguridad del estado de Pará, Ualame Machado, para tratar ese caso y demás medidas de protección a los defensores de derechos humanos en el Estado.

De acuerdo con monitoreo de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), Dilma es la primera activista por el derecho a la tierra en ser asesinada en la Amazonia en 2019.

Mujer, golpeada, luchadora

Dilma y su familia fueron afectadas por la construcción de la planta de Tucuruí, la tercera mayor hidroeléctrica de Brasil en potencia, inferior sólo a Itaipú binacional y Belo Monte, también en el Pará. La hidroeléctrica fue inaugurada en 1984, aún en la dictadura militar. Cerca de 40 mil personas fueron alcanzadas en las diversas fases de su implementación, desde su llenado hasta la construcción de las esclusas, ya en los años 2000.

Dilma Silva tuvo una vida de violaciones – mujer, negra, nordestina, migrante, ribereña – agravada por la violencia de la construcción de una gran represa. Tucuruí se convirtió en un caso emblemático de la destrucción causada por el modelo energético en la Amazonia. En el informe del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de 2010, que identificó la existencia de un patrón sistemático de violaciones de derechos humanos en la construcción de represas en Brasil. “La central hidroeléctrica, cuando abrió las compuertas, lo llevó todo”, afirmó Dilma en una entrevista realizada en 2011 por el portal Amazonia.org.

Mientras que Tucuruí produce gran riqueza, muchas de las familias afectadas ni siquiera tienen acceso a la energía eléctrica. La mayoría de los afectados no han obtenido ningún tipo de reconocimiento ni indemnización y, llevando más de 30 años de lucha. Es en ese contexto, Dilma se inserta en la organización de las familias afectadas por represas, MAB. Tucuruí también es uno de los principales casos en Brasil de criminalización judicial contra afectados por represas que luchan por derechos, con procesos involucrando a líderes de esa región.

Dilma era coordinadora regional del MAB desde 2005. En 2011, participó en el Encuentro Nacional de las Mujeres Afectadas por Represas, que reunió a más de 500 afectadas en Brasilia. En la ocasión, las mujeres del MAB fueron recibidas por la presidenta Dilma Rousseff. Dilma Silva fue la responsable de entregar a la presidenta la carta con las reivindicaciones de las afectadas, que incluía la creación de una Política Nacional de Derechos de las personas Afectadas por Represas (PNAB) y mecanismos de protección a la vida de las mujeres de la clase trabajadora.

El asentamiento Salvador Allende, donde vivía Dilma, está ubicado en el km 50 de la Ruta BR-422 (Transcametá), que corta el municipio de Baião, en el noreste de Pará. El asentamiento es fruto de la ocupación de la hacienda Piratininga, hecha en 2011 por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Después de un desalojo hecho por pistoleros, el MAB se unió al MST y la Federación de los Trabajadores y Trabajadoras en la Agricultura Familiar (Fetraf) en la organización de las familias, que llegaron a ocupar el Incra como forma de presión.

El área fue reivindicada por el granjero Renato Lima. Al constatar que él no tenía documentación de la tierra, el INCRA inició la n