(Rebelión)
El fantasma del fracking en Euskal Herria y el Estado, again.

Los políticos esperan a agosto, cuando (casi) todas estamos de vacaciones, para actuar en temas controvertidos; a momentos de shock para implementar las políticas más impopulares; y a cumbres del clima para… aprobar actividades contra el clima. Sí, curioso, pero sabemos que sus palabras son pura propaganda. Como decíamos en Ekologistak Martxan «se llenan la boca con la COP25 y la emergencia climática mientras apuestan por reflotar el fracking«. Porque previo a la COP25 no tardaron en hacer acto de presencia anunciando a los 4 vientos su compromiso con la lucha contra la emergencia climática, mientras sabemos que su contribución hasta ahora no ha sido la esperada.

Sin embargo, el ejecutivo vasco presentaba un proyecto de explorar gas natural por medio de fracking en suelo alavés, que fue avalado el 27 noviembre por el gobierno central. Pese a todo su discurso electoral, a crear un nuevo ministerio que denominaron de “Transición Ecológica”. Sí, sé lo que estáis pensando, que nunca dijeron “transición hacia qué”. Pero sí que lo hicieron: era hacia la descarbonización. Pero nada más lejos de la realidad, porque todas estaremos de acuerdo que el apostar por el fracking es apostar por más carbonización, además de muchos otros impactos ambientales (derrames en agua y tierra del propio petróleo o de aguas de formación, de químicos, de emisiones de metano con consabidas explosiones, de destrucción de habitats por implementación de infraestructuras, accesos, depósitos, tendidos, de movimiento sísmicos, etc.).

¡Ah! ¡Pero es que son PSOE y PNV! ¡Qué podías esperar! Puede haber cambio y buenas intenciones, pero no tan bruscas! Sí, es el mismo partido de Patxi López que en octubre de 2011 anunciara en Dallas (Texas, EEUU) que la CAPV se convertiría en una potencia productora de gas (cuando publicamos aquel “Frack Off!!”)! O los mismos que han impulsado el Tren de Alta Velocidad, que tan tamaño derroche económico y energético está provocando y provocará. O la celebérrima incineradora (Planta de valorización energética la llaman para despistar) de Zubieta. Con ella también han querido explotar el tema de la lucha contra la emergencia climática, añadiendo un Centro de cambio climático (sic.) en el mismo complejo. Ahora, nuevamente, confirman que lo suyo es pura hipocresía y propaganda.

Recordemos que hace tres años (2016) el gobierno vasco decidió contra la implementación del fracking en su territorio, decisión que se recogió en su Estrategia Energética 2030. Y pese a que el gobierno del PP fue muy favorable, en muchas zonas donde se proponía, ayuntamientos e instituciones locales también se opusieron, gracias en gran parte por la gran reacción social contra esta técnica, con lo que se consiguió detener. Además, muchas de las firmas que lo iban a realizar se ahuyentaron por la poca perspectiva económica y porque en EEUU ya se demostraba que la presunta burbuja del fracking se había hinchado exageradamente (sobre todo si no se pagan los daños ocasionados al medio ambiente y la sociedad que en el caso del fracking son incalculables). Las mayores empresas de fracking han entrado en EE UU en bancarrota: EP Energy, Chesapeake Energy, Ranch Energy Corp. Bellatrix Exploration, Murray Energy (cercana a Trump)…

El caso es que también por esas fechas, el 3 de diciembre, coincidiendo con el primer día de la Cumbre del Cambio Climático (COP 25) también se iniciaron las actividades de exploración para conocer las posibilidades de implementar el fracking en La Rinconada, cerca a la ciudad de Sevilla. La actividad se realiza a escasos 100 metros de viviendas. De resultar positiva, son 19 los municipios sevillanos que corren riesgo de ser afectados por esta actividad.

En Latinoamérica again, México y Colombia.

El Gobierno mexicano fue otro que aprovechó las fechas de la COP25 (6 de diciembre) para anunciar el hallazgo de nuevas reservas petroleras en Tabasco (700 millones de barriles de petróleo) y con ello reafirmar su postura por más carbonización. También anunció el interés de convertirse en potencia extractiva de litio, mineral también de clara conexión con el modelo energético que se intenta implementar, y que lejos de encarar una transición sostenible y justa, aboga hacia una intensificación del mismo modelo. México, tan cerca de los EEUU, también en materia extractiva y energética, ha desarrollado el fracking intensamente. Ya son 8.457 los pozos que utilizan esta técnica de extracción, situados en siete estados del país.

Mientras, en un país que no prodiga en alegrías y en el que la industria petrolera ha causado un gran desastre sin redundar en la población, el alto tribunal ordenaba la paralización de 15 pozos para la extracción de gas mediante fracking y la prohibición de otros 42. Era en Colombia, país en que el Consejo de Estado suspendió esta técnica de extracción en noviembre de 2018. Según el tribunal fue la transnacional Drummond quien incumplió esa decisión en el Cesar, donde inició esta práctica asociada a su extracción de carbón (en realidad su principal actividad). Drummond alegó que no practica “fracking” o fractura hidráulica, sino “estimulación hidráulica” o “fracturamiento vertical”.

La decisión, además de coincidir con la Cumbre del Clima de Madrid, coincidía también con un momento importante para las demandas sociales y ambientales de Colombia por la iniciativa ciudadana de plantar cara a las políticas neo liberales y extractivistas del Gobierno de Duque y sobre todo por intensificar la represión y la violencia contra sus ciudadanas. Desde la primera huelga general (paro) del 21 de noviembre, se sucedieron otras, siendo el 4 de diciembre la tercera, el 10…

El 18 de diciembre el Comité Nacional de Paro para la negociación con el Gobierno publicaba su agenda con 13 apartados que recogen distintas demandas. El 7º apartado corresponde a los Derechos de la Tierra, entre los que se recoge en segundo lugar “la prohibición total del fracturamiento hidráulico (fracking) y cancelación de los proyectos piloto”, seguido de la demanda de la “Declaración de emergencia climática y ecológica; avance decidido en la transición energética justa, cambiando el modelo energético de manera progresiva, que respete los derechos de la naturaleza y los Derechos Humanos”. En último lugar (11º) se exige la “Conformación de Mesa de conflictos por extractivismo y transición energética”. También se incluyen los derechos a consultas, y cómo no, el fin de persecución y ejecución de activistas y líderes ambientalistas y sociales. El paro exige la aceptación por el gobierno de todos y cada uno de estos puntos. En un lugar de un nivel de violencia contra la disidencia tan monstruosa, impresiona el grado de compromiso y coherencia política.

Pero por muy chocante que pueda parecer, fue el propio presidente Iván Duque, el que prometiera no permitir el fracking en su campaña presidencial. En un informe publicado también recientemente en ese país, “La inviabilidad del fracking frente a los retos del siglo XXI”, el ingeniero de petróleos Andrés Gómez nos explica que de igual forma el gobierno creó una Comisión Interdisciplinaria Independiente para analizar los riesgos del fracking. Esta fue tildada de no independiente ni imparcial por la Alianza Colombia Libre de Fracking, ya que 9 de sus 13 miembros tenían vínculos con la industria petrolera. Sin embargo, en su informe, dicha comisión fue rotunda al plantear que “con el desarrollo del fracking, la disponibilidad de gas, petróleo y carbón en el mundo no es el limitante que anima a su sustitución. Lo que anima y obliga a su sustitución es la necesidad de evitar que el calentamiento global sea mayor a 1,5 grados. Si el planeta busca alcanzar esa meta en el mediano plazo, se debe acordar que parte del carbón, el petróleo y el gas sean dejados en el subsuelo y no sean utilizados”.

Esta es en sí la reivindicación de Alianza Colombia libre de Fracking, y organizaciones como CENSAT, o de carácter más internacional como Oilwatch y cercanas, como Acción Ecológica en Ecuador o Friends of the Earth – Environmental Rights Action de Nigeria, y muchas otras. Son reivindicaciones que subscribimos y que parecen ambiciosas, idealistas, inalcanzables. Pero ya no pertenecen únicamente, como aquí vemos, a los movimientos sociales y ecologistas, sino que, dado el nivel de emergencia, son planteadas por instancias sin tanta connotación política. Recordemos también que es uno de los consejos históricos del propio Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Ya en 2013, el IPCC planteaba el mantener aproximadamente 2/3 de reservas probadas de combustibles fósiles sin extraer para poder así evitar una catástrofe. No ha sido el caso en estos seis años, e intentos de ahondar en fracking y otras técnicas no convencionales (y por supuesto las convencionales también) no van por ese camino sino que inciden en la extracción y en su posterior combustión y en agravar la emergencia.

EEUU criminal climático, principal impulsor del fracking

Estos días se ha incidido en la ausencia de la cumbre del clima de EEUU, como China y Rusia, los mayores emisores junto a Europa. La falta de acuerdos todavía se enturbia más con su desidia. Casualidad, estos días aparecían nuevas informaciones sobre el gran impacto en la emergencia climática del fracking que allá se impulsa a gran escala, en relación con las grandes emisiones de metano, el gas de mayor efecto invernadero.

Un artículo daba cuenta de un accidente de los muchos que ocurren en EEUU en el sector del fracking, acaecido el pasado febrero de 2018 en un pozo de Exxon Mobil en Ohio, que duró 20 días. En el momento, la empresa, como de costumbre lo minimizó. Pero ahora la Agencia Espacial Europea, gracias a imágenes tomadas por un satélite, ha conseguido probar que el accidente supuso una emisión de metano ingente, la mayor de las que se han registrado en el país, con 120 toneladas de metano por hora (en 20 días equivale a 57.600 Tm de metano). El metano liberado en la atmósfera tiene un efecto de calentamiento 80 veces mayor que el CO2 en 20 años.

Según estos investigadores, sólo esta explosión equivalió a las emisiones de metano de un año de las industrias de petróleo y gas de países como Noruega o Francia. Y recordemos que los pozos e infraestructuras de fracking se cuentan por miles en EEUU y que además de explosiones, sufren fugas constantes.

En realidad, esa es una de las coartadas de esta industria y de la gasista en general, que los gases no se percibe a simple vista por lo que no tienen ningún impacto. Pero estos días también periodistas del New York Times consiguieron captar las fugas de metano con una cámara fotográfica equipada con infrarrojos y compararlas con lo que solo se percibe a simple vista. Fotografiaron la planta de procesamiento de gas DCP Pegasus (Texas ) desde una avioneta, y se observan fugas incesantes de metano que asemejan a grandes llamaradas. Esta planta ha registrado más de 250 casos de emisiones no permitidas, según informes regulatorios. Los niveles de metano han aumentado considerablemente desde 2007 a nivel internacional, considerándose al fracking como uno de sus principales responsables.

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(*) Retomando el artículo que escribimos ahora hace 8 años (12–12-2011) con motivo de la explosión del fracking a nivel mundial, “Frack Off!!”. Como explicábamos entonces, el nombre correspondía a la campaña homónima británica, y obviamente hace alusión al fracking (fractura hidráulica en castellano) con un juego de palabras, usando expresión malsonante en inglés “fuck off”, que significa aproximadamente “fuera” (pero con connotaciones peyorativas – también se traduce como “a la mierda” tratando de equiparar esa voluntad hiriente). Casualidad, ocho años, en pleno periodo de reflexión climática e intento de poner freno a la emergencia, parece que repunta esta actividad en cierta forma frenada en tantos lugares.

https://gara.naiz.eus/paperezkoa/20111212/309141/es/Frack-Off

En 2014 seguimos analizando el panorama internacional de aprobaciones y prohibiciones, con “Fracking: la resistencia mundial continúa” www.rebelion.org/noticia.php?id=190688

RECURSOS:

  • Varios autores. 2019. “La inviabilidad del fracking frente a los retos del siglo XXI”. Heirich Böll Stiftung y Alianza Colombia libre de Fracking.

https://co.boell.org/es/2019/11/15/la-inviabilidad-del-fracking-frente-los-retos-del-siglo-xxi